Reducir los costos asociados con las fugas de gas refrigerante en supermercados puede ser más efectivo que aumentar las ventas. Un programa exitoso de reducción de fugas consta de al menos cinco partes que, en conjunto, abordan las fugas de refrigerante desde todos los ángulos y pueden aumentar las ganancias mediante el ahorro en gastos operativos.
Cinco pasos sencillos para reducir la tasa de fugas de refrigerante
Los beneficios de reducir las fugas de gas refrigerante van mucho más allá de la reducción del daño ambiental o la prevención de posibles problemas de seguridad. Con los minúsculos márgenes de beneficio de la industria de los supermercados, reducir los costos puede ser más efectivo que aumentar las ventas, y hay pocos rubros de costos tan fáciles de mejorar como las fugas de refrigerante.
Un programa exitoso de reducción de fugas consta de al menos cinco partes: reparación de fugas, detección de fugas, prevención de fugas, medición/seguimiento del rendimiento y establecimiento de objetivos. Estas cinco partes trabajan en conjunto para abordar las fugas de refrigerante desde todos los ángulos y pueden aumentar las ganancias mediante el ahorro en gastos operativos. Una vez que se dominan los fundamentos, existen muchas oportunidades para agregar elementos al plan.
1) Reparación de fugas
Quienes buscan reducir fugas de refrigerante pueden encontrar este primer punto demasiado obvio: para tener menos fugas, se debe repararlas. La frase más usada en la gestión de refrigerantes es: “Por supuesto, reparamos todas las fugas”. Sin embargo, según la EPA, un supermercado típico pierde alrededor de 450 kilogramos (1,000 libras) de refrigerante al año.1
¿Qué hay de malo en esto? La mayoría de las fugas se reparan con el tiempo, pero ¿cuándo? ¿Con qué frecuencia se posponen las reparaciones hasta el cierre de la tienda, hasta que un técnico de servicio pueda programarlas o hasta que la fuga se agrave tanto que las vitrinas no mantengan la temperatura establecida? ¿Se realizan las reparaciones solo cuando la tasa de fugas supera el umbral de reparación establecido por la EPA? ¿Se apagan o se cierran las válvulas de los aparatos de refrigeración cuando las reparaciones no pueden realizarse de inmediato? Avanzar en la reducción de fugas y ahorrar costos depende de analizar detenidamente las respuestas a estas preguntas.
Los mejores en cuanto a tasas de fugas ya lo entienden. El equipo de MSA ha descubierto que las empresas de supermercados con una tasa de fugas inferior al 10% suelen tener una política de “tolerancia cero a las fugas”. Esto significa reparar cualquier fuga de inmediato, sin importar si es la hora de la comida y la tienda está llena, o si la fuga está en una tubería subterránea: inmediatamente significa inmediatamente. Es casi imposible vender suficiente producto de cualquier vitrina con fugas como para compensar el costo de posponer una reparación.
2) Detección de fugas
Inmediatamente después de la reparación, o incluso ocurriendo simultáneamente, está la detección de fugas. Si la primera señal de una fuga es cuando los alimentos se calientan demasiado en una vitrina, ya se ha producido una fuga excesiva de refrigerante. Cuanto antes se detecte una fuga, antes se podrá reparar. La detección temprana de una fuga y su posterior reparación pueden ayudar a evitar que una vitrina no pueda mantener su temperatura, lo cual podría provocar fallos de refrigeración y pérdida de producto.
Existen múltiples opciones de detección de fugas, desde sofisticados sistemas automáticos de detección de fugas hasta pequeños detectores de fugas portátiles. Las tiendas con altas tasas de fugas pueden optar por implementar un período de inspecciones mensuales hasta que se controle la tasa de fugas. Posteriormente, las inspecciones trimestrales pueden ser suficientes para una detección temprana. Si bien las inspecciones son costosas, se amortizan con la reducción de los costos de refrigerante.
Algunas empresas de supermercados con tasas de fugas sorprendentemente bajas exigen que cada reparación de fugas concluya con una inspección de la tienda con un detector de fugas antes de que el técnico de servicio abandone las instalaciones. El recorrido generalmente se puede completar mientras el técnico espera que el equipo reparado vuelva a las condiciones normales de funcionamiento antes de completar la “prueba de verificación de seguimiento” según las regulaciones del Artículo 608 de la EPA.2
3) Prevención de fugas
La mayoría de las empresas observarán una mejora significativa en las tasas de fugas al aplicar una política de tolerancia cero y un enfoque sistemático para la detección y reparación de fugas. Pero si el plan se detiene ahí, se estaría desaprovechando la forma más significativa de reducir las fugas de refrigerante tan costosas y perjudiciales para el medio ambiente: tecnología de refrigeración diseñada para la prevención de fugas.
Los sistemas secundarios, por ejemplo, utilizan menos refrigerante, por lo que hay menos refrigerante que pueda fugarse. La menor carga de refrigerante se limita a la sala de máquinas, donde las fugas se pueden detectar y reparar más rápidamente. Además de caracterizarse por bajas tasas de fugas en general, los sistemas secundarios también mantienen bajas tasas de fugas durante un período más prolongado después de la instalación. Otros ejemplos de formas de prevenir fugas dentro del equipo son el uso de tuberías curvas o en serpentín, la reducción del número de juntas de tuberías y las tapas de válvulas.
4) Medición/Seguimiento del rendimiento
Además de la reparación, detección y prevención de fugas, algunos minoristas de alimentos están empezando a establecer objetivos anuales relacionados con los refrigerantes y a medir su rendimiento. Se adhieren al dicho de que no se puede mejorar lo que no se mide.
Los socios GreenChill de la EPA son un buen ejemplo del valor de la filosofía de “medir, establecer objetivos y volver a medir”. La EPA informa que la tasa de fugas promedio nacional en supermercados se estima en un 25%,1 mientras que los socios GreenChill tienen una tasa de fugas promedio de alrededor del 12-13% (de acuerdo con el tamaño de la carga y los kilogramos [libras] de refrigerante derramado).3 Los ahorros obtenidos con estas iniciativas se han medido en millones de dólares. Según la EPA, los socios de GreenChill evitaron gastar $134 millones de dólares en costos de reemplazo en 2023, y han reportado ahorros anuales estimados de $899 millones entre 2013 y 2023.
Existen numerosos factores de rendimiento relacionados con la refrigeración que se pueden medir, pero los siguientes cuatro se utilizan comúnmente para evaluar el éxito:
Tasa de fugas anual en toda la empresa
¿Cuál es la tasa de fugas de todos los equipos de refrigeración y de aire acondicionado en todas las tiendas de la empresa durante el año calendario? La respuesta a esta pregunta es valiosa para las iniciativas de reducción de fugas. La métrica se compone de la cantidad de refrigerante en todos los equipos de refrigeración y de aire acondicionado dividida entre la cantidad de refrigerante que se fugó de los citados equipos durante el año calendario.
Dado que todos los supermercados del país ya registran la cantidad de refrigerante en los equipos de refrigeración y de aire acondicionado de cada tienda y la cantidad de refrigerante que se fuga de dichos equipos, no debería ser difícil realizar este cálculo.
Kilogramos de refrigerante fugados por tienda
Observar los kilogramos de refrigerante que se fugan por tienda puede ayudar a priorizar las inversiones en actividades de reducción de fugas. Por ejemplo, una persona podría tener dos tiendas de comestibles con una tasa de fugas del 70%, pero una de ellas tiene fugas de 1,361 kilogramos (3,000 libras) de refrigerante y la otra tienda de 136 kilogramos (300 libras). Priorizar la tienda con la fuga de 1,360 kilogramos (3,000 libras) de refrigerante probablemente generará el mayor ahorro de costos.
Tiempo de respuesta para la reparación de fugas
El tiempo de respuesta para la reparación de fugas mide la rapidez con la que los técnicos responden a una solicitud de reparación. Con un sistema automático de detección de fugas, las tiendas pueden medir el tiempo transcurrido entre la alarma y la respuesta del técnico. La “respuesta” puede definirse de varias maneras, incluyendo la llegada del técnico a la tienda, la clasificación de la fuga por teléfono o el momento en que el contratista envía un técnico a la tienda. Algunas empresas clasifican las alarmas por categorías, como el tamaño o la ubicación de la fuga, y luego miden el tiempo de respuesta para cada categoría. Otros simplemente miden el tiempo promedio de un año a otro y luego intentan mejorarlo.
Tiempo de reparación de fugas
El tiempo promedio de reparación de una fuga es similar al tiempo de respuesta. Es común que los contratistas de servicios argumenten que esta medida es injusta, ya que los diferentes tipos de fugas requieren mayor o menor tiempo de reparación. La clave está en analizar el promedio anual de toda la empresa, que probablemente incluirá a varios contratistas. De esta manera, la medición muestra el éxito de los procesos implementados en lugar del tiempo de reparación de eventos individuales, que podrían no ser comparables.
5) Establecer objetivos
Después de establecer protocolos de medición, el siguiente paso es establecer objetivos de mejora. Pregúntate: “¿Qué queremos lograr?”. Quizás la prioridad es la mejora constante. En ese caso, se podría lograr una mejora del 10% en la tasa de fugas o una reducción del 10% respecto a los kilogramos (libras) de refrigerante que se fugan anualmente. Por supuesto, esto depende del punto de partida. Si la tasa de fugas anual de toda la empresa es del 50%, podría ser factible reducirla entre un 20% y un 25% en un año. Si la tasa de fuga inicial es inferior al 12%, una reducción del 10% puede ser un objetivo más realista.
Si el objetivo es reducir la tasa de fugas a una cifra específica, se puede comenzar por determinar un plazo viable para alcanzarla y, posteriormente, determinar el nivel de mejora necesario cada año para lograrlo. Si el objetivo es estar entre los mejores del sector, se deberá considerar una tasa de fugas anual inferior al 10% a nivel corporativo.
Actualmente faltan datos a nivel sector sobre el tiempo de respuesta y el tiempo de reparación, lo que dificulta determinar un objetivo para estos factores de rendimiento.
La gestión de fugas de refrigerante es un buen negocio
Adoptar un enfoque sistemático para la gestión de fugas de refrigerante va más allá de simplemente reducir las fugas. Es una buena gestión empresarial. Reducir las fugas de refrigerante se traduce en mejores resultados. Un sistema completamente cargado funcionará de forma más eficiente que uno con la carga agotada. Además, mantener los gases refrigerantes contenidos significa que la compra de gases refrigerantes se requiere con menos frecuencia y en menor cantidad, ¡lo que permite ahorrar aún más dinero! Como ventaja adicional, la reducción de las emisiones de gases refrigerantes beneficia al medio ambiente y aumenta la seguridad de quienes trabajan con aparatos que contienen refrigerante.
Fuentes
[1] https://www.epa.gov/sites/default/files/2013-12/documents/gc_preventativemaintenance_20130913.pdf
[2] https://www.ecfr.gov/current/title-40/chapter-I/subchapter-C/part-82/subpart-F
[3] https://www.epa.gov/system/files/documents/2022-09/GreenChill-Keeping-Cool-for-15-Years-2022_1.pdf